OPINIÓN

DR. PAYERO BRISSO: “ACCIÓN CIUDADANA PARA DETENER EL RODILLO DE LA PRIVATIZACIÓN EN EL CABILDO PP”.

Es tan arraigado el olor a corrupción en el cabildo, el desvió de los recursos, el mal uso de la información de la que disponen, viciar los contratos y las licitaciones públicas, el uso de comunicadores sobornados para que hagan eco de sus acciones, son elementos que van en la dirección de producir beneficios personales de quienes los propician.

Desde hace años las autoridades municipales han venido pregonando, que uno de los grandes éxitos del cabildo de Puerto Plata, ha sido el sistema de recogida de basura o desechos sólidos, en la que el alcalde Walter Musa ha sido, el mejor valorado por esta acción.

Un gobierno municipal que preste con eficiencia y eficacia los servicios públicos a su comunidad, es un gobierno que cumple con el objeto de su propia naturaleza y en la que está obligado a dar con su acción un verdadero servicio.

Es una responsabilidad institucional e irrenunciable de la alcaldía prestar los servicios de recogidas de desechos sólidos o basuras, drenaje fluvial y del alcantarillado, disposiciones y desechos de las aguas fluviales, mantener limpias las vías públicas, mercados, plazas, cementerios, seguridad ciudadana, tránsito y otros servicios municipales.

Estas son tareas propias de la administración municipal, ya que el cabildo, es una institución destinada a la prestación de esos servicios.

El cabildo como gestor de la ciudad, debe irse fortaleciendo con sus acciones de servicios públicos y continuar obteniendo más atribuciones como entidad pública servidora de la comunidad y mayor independencia con relación al gobierno central y los sectores privados.

Ese es el gran reto que debe tener el gobierno local, para colocar la comunidad por sendero de desarrollo y servicios municipales de calidad para los ciudadanos y a quienes nos visitan.

En los últimos meses el sistema de recogida de desechos sólidos en la ciudad, ha perdido eficiencia y eficacia y el alcalde que ha sido el mejor valorado del país, de acuerdo a las percepciones de quienes lo dicen, últimamente ha perdido también brillo por su ineficiencia e incompetencia como gestor de la ciudad.

El cabildo y su ejecutivo Walter Musa invirtieron hace poco más de 14 millones de pesos en compras de camiones y en depósitos de basura para tratar de resolver el problema y mejorar el servicio a favor de la comunidad.

Pero algo huele mal en Dinamarca. El alcalde de un momento a otro se destapa, planteando que se está gastando más de 12 millones en el servicio de recogida de basura, que el encargado de ese departamento se descuidó en sus obligaciones y responsabilidades y que los empleados de ese departamento vienen cometiendo actos no nobles, en detrimento del cabildo.

A través de la sala capitular, el alcalde ha apelado al rodillo de la privatización de la recogida de la basura para tratar de resolver el problema, pero ha encontrado de frente la ira ciudadana y ha recurrido a que sea la sala capitular, la que asuma la responsabilidad de llevar hacia adelante su propuesta privatizadora, y como siempre encontrando eco en comunicadores y periodistas sobornados, que tratan de ser originales queriendo establecer una supuesta distancia entre privatización y concesión, cuando ambos conceptos significan lo mismo, lo que hacen es caer en el ridículo.

Lo que ha ocurrido es lo siguiente, el cabildo y en particular su ejecutivo Walter Musa está acostumbrado a que sea otro, el que le resuelva los problemas de la ciudad, ahí están los casos del sistema eléctrico del malecón, el bacheo de las calles, la construcción de caminos vecinales, el problema del basurero, el control de las aguas residuales, muchos de estos problemas han sido resueltos por Obras Publicas, Turismo, Medio Ambiente y otras instancias del gobierno y no por el esfuerzo y recursos del cabildo.

En el caso que nos ocupa la recogida de la basura, de manera artificial han magnificado las dificultades que hay hoy para cumplir de manera eficiente con este servicio y sin hacer ningún tipo de esfuerzo en organizar y resaolverlo, ya está recurriendo al rodillo de la privatización para hacer negocio con el sector privado y al acecho frente a los recursos que va a disponer la Presidencia de la Republica con su plan de país limpio.

Es todo un plan concebido, que si no se le da por un la lado se le dará por el otro y así administrar recursos no de manera transparente, sino con un fuerte olor a corrupción, pues business es business al final de cuenta.

Es tan arraigado el olor a corrupción en el cabildo, el desvió de los recursos, el mal uso de la información de la que disponen, viciar los contratos y las licitaciones públicas, el uso de comunicadores sobornados para que hagan eco de sus acciones, son elementos que van en la dirección de producir beneficios personales de quienes los propician.

Es una práctica constante del sector privado de utilizar todos lo medios a su alcance para corromper al servidor público y verse favorecidos con las concesiones, los contratos y las licitaciones públicas.

En la privatización o concesión no se consigue un mejor servicio municipal a favor de la colectividad, el objetivo es otro, como obtiene las empresas privadas o los concesionarios y las autoridades municipales beneficios a costa de los impuestos que pagan los ciudadanos.

En la actualidad ambos sectores carecen de confianza y credibilidad en la ciudadanía para emprender un proceso de privatización, cuando existe un olor a corrupción en el cabildo, que produce un asco moral en los ciudadanos y cuando existe una amarga experiencia, como es el caso de CORAAPLATA y su triple AAA.

Para producir un proceso de concesión en el cabildo hacia el sector privado, ambos tendrán que ser muy transparentes y dar muchos indicios de honestidad en la administración de los recursos municipales, se requiere de mucho tiempo para rescatar la dignidad de gobernar para la gente y con la gente.

Deben existir servidores públicos honestos e iniciativa privada también honesta, responsable y que sirvan a la comunidad.
La ciudadanía debe ponerse en movimiento para detener el rodillo de la privatización, propiciado por el alcalde Walter Musa, pues eso, va en contra de la institucionalidad, los intereses de la gente y la propia democracia municipal, pues en fin de cuenta la privatización de la recogida de la basura solo beneficia a un grupo, que solo está preocupado por sus intereses personales y no el de la propia colectividad.

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Payero Brisso.

 

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